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DUARTE EN FEDERICO GARCÍA GODOY

viernes, 21 de febrero de 2014

Por Jesús Méndez Jiminián

"Duarte no vacila un instante. Corre desalado a ofrecer a su patria en armas lo único que le queda: su nombre y su vida..." ~ Federico García Godoy (1857-1924)
Federico García Godoy
A raíz de celebrarse en el país el primer Centenario del Natalicio del padre - fundador de la dominicanidad, en 1913, don Federico García Godoy escribió un brillante ensayo titulado "Duarte", que aparecería en el año 1916 en su obra "De aquí y de allá", publicada en la ciudad de Santo Domingo, en la tipografía "El Progreso", cuyo propietario era el señor Emiliano Espinal.
Ese ensayo, escrito poco antes de episodios dolorosos, que García Godoy al referirse a los de la Ocupación Militar Norteamericana (1916-1924), llamó "acerbísimos dolores que desgarran el corazón de la patria..." era, sin dudas, una respuesta patriótica en medio de tan infelices sucesos a aquel bochornoso acto de los norteamericanos.

En medio de tan amargos y dolorosos sucesos, decía García Godoy, que la figura excelsa de Juan Pablo Duarte aparecía fulgurante, única, sin paralelo... adscrito a un ideal de amor patrio ilimitado, sin la más leve mezcla de intereses mezquinos, sin claudicaciones y sin máculas.

Con gran acierto, a seguidas, salieron de la brillante pluma de don Federico García Godoy, estas líneas sobre la figura del patricio:
"Tiene todo el valor representativo de un héroe... Aunque se le confirieran elevados grados militares no fue nunca un guerrero. En un momento tan crítico, el más pavoroso sin duda de la historia de su pueblo, tuvo la conciencia de un supremo deber de redención colectiva que se le imponía, y lo cumplió resueltamente presto a todos los holocaustos. Alimentó la llama de su fe patriótica, ofrendándole sin el más leve titubeo, con la serenidad y decisión de quien cumple un deber rudimentario, cuanto el hombre considera de más precio en la vida: amores, bienes de fortuna, ambiciones de poder y gloria...".
Entre Duarte y su medio, apunta más adelante García Godoy, debieron de existir "conexiones muy intimas...

En el solo se ve lo mejor, lo óptimo que podía dar de si una colectividad ignorante y plena de preocupaciones como era la sociedad dominicana de su tiempo".

Y luego García Godoy refiriéndose a los sentimientos de Duarte para con sus compatriotas, señala lo siguiente:

"En ningún corazón vibraron con tal ímpetu los dolores y las angustias de la inmensa mayoría de sus compatriotas. Duarte vio, sintió el mal, y con mirada perspicaz, preñada de adivinaciones, se dedicó a buscar y a aplicar el remedio. La patria... casi moribunda, tendía en pavoroso desconsuelo los brazos al espacio obscuro, mudo-como la esfinge, sin que nadie pudiese brindarle consuelo en tan horrible desamparo".

Juan Pablo Duarte
Uno de los principales detalles que sobre aquel joven de ideas iluminadas y verdaderamente revolucionarias, que era Juan Pablo Duarte nos lo apunta García Godoy en su ensayo, es el de su viaje a Europa, donde pudo - dice - "recorrer pueblos que disfrutaban de plena libertad, que fulgían en el en el pináculo  de la civilización”, y así logra comparar esto con el suyo ocupado por los ha Manos desde hacíamos de una década entonces.

La labor secreta, silenciosa de Juan Pablo Duarte a través de la fundación de la sociedad patriótica "La Trinitaria", sin dudas, muestra la fe de él y de sus correlegionarios "en la emancipación del país".

Al referirse a este trascendental paso de Duarte, para consumar nuestra independencia como nación, García Godoy apunta sobre la creación de "La Trinitaria", que a través de ella "comenzaba la labor redentora..., labor de verdaderos carbonarios, gestación fecunda en la sombra..., que, cuando surgió en la superficie, cuando hizo irrupción desbordante en plena luz, fue para dar de si, como jugoso fruto, un nuevo organismo nacional, una república capaz de realizar determinadas finalidades de luminosa vida democrática".
Y señala más adelante don Federico García Godoy, que cumplida esta misión, el patricio "solo pudo gozar breves instantes de su empeño magnifico y trascendental de redención y de gloria".

"El eximio patricio - anota García Godoy refiriéndose a Duarte - en la hora de congoja pudo decir, como otro insigne libertador de pueblos "que había arado en el mar”… de una republica cimentada en una organización jurídica enteramente propicia al gradual y metódico desenvolvimiento de una vida democrática, fecunda y civilizadora, se había pasado, de un sopetón, a un régimen de tribu (el de Santana n. de j. m.j.)… al personalismo perturbador…” es decir, a ese personalismo que ensombrece y hace languidecer el desarrollo armónico de los pueblos.

Pero aun, hoy día muchos dominicanos perversos se burlan de las sagradas enseñanzas de Duarte, desfalcando el erario publico, siendo cómplices y actores del narcotráfico; mancillando el honor de Duarte al poner en practica su afán desmedido de lucrase, y dando la espalda al pueblo aquellos que una vez alzados con el poder se olvidan de los que sufren en carne y hueso abatidos por la miseria, logrando así poner la patria por debajo de sus insaciables apetencias personales.

Concluye don Federico García Godoy su homenaje a Duarte, sin lugar a dudas, el más ilustre de todos los dominicanos, con estas estremecedoras palabras:

''En ningún rincón de la tierra nativa se alza todavía, como elocuente y objetiva enseñanza de permanente alza moral, el bronce o el mármol escupido por el arte que sea perdurable símbolo de su gloria edificante y magnifica. El tiempo -finaliza -, demoledor implacable de nombradías usurpadas, aumenta cada día mas el prestigio de su personalidad preclara, nombrándola con ineclipsables refulgencias".
Duarte hoy mas que nunca se coloca más arriba, mucho más, de todas las miserias humanas. Su figura refulgencias seguirá iluminando la senda por donde habrán de transitar aquellos que buscan cada día levantar la dominicanidad con verdadero tesón, y orgullo.


El autor es miembro de la Cátedra José Martí en la UASD. 

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